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Todos estamos librando una batalla

Actualizado: 29 mar 2023


Aunque en nuestro día a día nos relacionamos con diferentes personas en casa, en el trabajo, en las salidas con amigos e inclusive en la vida en pareja, puede que parezca que conocemos a muchas de ellas, inclusive que tengamos un juicio positivo o negativo sobre cada una de ellas, de acuerdo a lo que a primera vista vemos, sin embargo, la realidad puede ser muy alejada, pero lo que es una verdad para todos es que: cada persona ha librado, está librando o va a librar una batalla, de la que muchas veces no somos conscientes.


Todos por dentro estamos luchando una batalla que nadie conoce.

Una batalla de las que muchas veces desconocemos los detalles más importantes porque estos solo están registrados en la mente de la persona que la libra. Por otro lado, una persona con buena o mala intención rara vez es consciente del beneficio o del daño que puede llegar a causar para los demás y para ella misma.


Esta inconsciencia se vuelve frecuente por una razón ajena a la intención: nuestra mente es como una locomotora que crea pensamientos sin pausa, de una forma frenética y vertiginosa. Da vueltas a todo, elabora hipótesis de lo que sucede a nuestro alrededor, hace suposiciones, crea nuevas ideas y conceptos, piensa y vuelve a pensar, anticipa lo peor y emite juicios sobre otros. Y también sobre nosotros mismos. Claro.


Ese incesante martilleo nos tortura, nos daña y como recuerdo nos deja “basura mental”. Los científicos afirman que tenemos más de 60000 pensamientos al día. Se estima que muchos de estos pensamientos (el 80% aproximadamente) en la mayoría de personas son negativos, tóxicos o disfuncionales.


Actuamos en automático la gran parte del tiempo. Estamos extremadamente influenciados por nuestras creencias; convicciones que se formaron en nuestra infancia y se arraigan a través de nuestras experiencias. Algunas de estas creencias están en nuestro subconsciente, y de esas creencias nacen nuestros pensamientos y juicios más inmediatos.


Si algunas de tus creencias son erróneas o enfermizas, muchos de tus pensamientos y juicios también lo serán. Constantemente estamos juzgando, nos juzgamos a nosotros mismos y a los demás. Pero lo cierto es que la consecuencia más frecuente es el sufrimiento. Nuestra mente emite juicios para protegernos, por propia supervivencia.


Pensamos que el otro tiene el mismo punto de vista que nosotros y en parte por eso sufrimos tanto. Pero no, cada uno percibe la vida con unas gafas diferentes y para lo que a mí significa una cosa, para ti probablemente signifique otra. Y en esa mentira de creer que todos deberían de tener nuestro punto de vista (el nuestro por supuesto), nos atrevemos a juzgar al otro. Incluso a nosotros mismos, olvidando la falacia que encierra juzgar el pasado desde el futuro.


En los dos casos no son los demás los que te hacen sufrir. En el primero son las propias expectativas que tienes sobre esas personas las que te hacen sufrir. Esperamos que los demás sean como nosotros deseamos y nos volvemos incapaces de aceptarlos como realmente son. Ese es el principio y el final de la batalla, al mismo tiempo.


Paradójicamente, cuando dejas de juzgar a los demás, también dejas de juzgarte a ti mismo, porque la forma con la que juzgamos también suele ser el modo con en el que nos juzgamos.


Cuando aceptas tu esencia (incluidas todas tus sombras), comienzas a ver con empatía las sombras de los demás. Cuando creemos que alguien nos ataca, en el fondo puede que ese alguien esté librando su propia batalla interna. Lo hacen desde la inconsciencia, desde sus heridas emocionales y sus estrategias de supervivencia aprendidas. A veces, muchas veces, todo ello les lleva a actuar así.


Hemos de aceptar cuando otras personas no se comportan como a nosotros nos gustaría, cuando no nos cuidan de la manera que deseamos pero lo hacen de otra. Estamos aquí antes para querer que para juzgar, para sentir que para razonar. Así, si alguien dibuja un círculo para excluirte, dibuja tu uno más grande para incluirle.


Recuerda que el amor aumenta a medida que el juicio se hace flexible, compasivo y piadoso. El amor nos da felicidad, el juicio estricto nos aporta sufrimiento. No entiendas el amor como algo que se puede quitar como un refuerzo o un castigo: el amor incondicional está por encima de eso.


Si dejamos de juzgar y empezamos a mirar con el corazón, nuestro sufrimiento empezará a desaparecer. O eliges ser víctima o eliges ser responsable. La víctima justifica, miente, culpabiliza, se queja y se rinde. El responsable asume que lo que tiene en su vida no se debe a las circunstancias externas, sino que lo ha creado él mismo y él mismo es el único que puede cambiar su realidad.


La vida te va a proveer de experiencias para que abras los ojos, pero es decisión tuya ser víctima o responsable. Y el que no aprende de su propia historia, la vida lo condena a que se repitan sus errores. Serán experiencias diferentes en sus formas, pero igual en su fondo.


Por ello te queremos compartir las premisas que creemos que son la base de cualquier tipo de relaciones sanas, y son los principios alrededor de las cuáles vivimos y trabajamos, nos desenvolvemos y relacionamos con otros para crear comunidades saludables que a su vez vayan contagiando a su entorno.


Nuestras 10 premisas para construir relaciones sanas con otros son:

  1. En todo ser humano hay potencial y por consiguiente grandeza.

  2. La vida puede ser más sencilla y placentera si se comparte.

  3. Ser amable con otros, pues cada persona libra algún tipo de batalla.

  4. Se necesitan más oídos y manos extendidas, que bocas.

  5. Queremos un mundo cada vez más justo y amable.

  6. La mejor forma de conectar con otros es cuando se hace de corazón.

  7. Cambiar de paradigma de lo peor que puede pasar, por lo mejor que puede pasar.

  8. Si quieres ir rápido camina solo, si quieres llegar lejos ve acompañado.

  9. Vivir con coherencia y propósito: en lo que piensas, dices, sientes y haces.

  10. La clave de todo en la vida es querer y creer.

¡Por más espacios libres de crítica!

 
 
 

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